Desde Sinaptograma, como espacio de expresión libre, queremos homenajear a las víctimas del atentado del pasado 7 de Enero en París y no solo a ellas, sino también a todos aquellos que día a día ponen su propia vida al servicio de la tarea de cambiar lo que no consideran justo. Creemos que las ideas pueden ser debatidas, cuestionadas, satirizadas, reinventadas... y que es esto precisamente lo que hace que el mundo evolucione, cambie y mejore. Sin embargo, lo que creemos incuestionable es el deber de respetar las vidas humanas que debaten, cuestionan, satirizan, reinventan o sostienen esas ideas. La libertad de expresión no tendría sentido sin la pluralidad, y para la adquisición de esta pluralidad de pensamiento en nuestras sociedades es imprescindible la información libre a través de todos sus mecanismos y herramientas, incluyendo la sátira, de la que hacemos uso hoy en este blog, estrenándonos con este estilo periodístico.
Así, haciendo eco de la pluralidad que defendemos, abogamos por un análisis amplio de las circunstancias que rodean el atentado evitando reduccionismos que desemboquen en el odio, acentuación de las diferencias y la perpetuación del conflicto. El radicalismo islámico usa métodos que no deberían tener cabida en la sociedad de nuestros días; métodos que son aplicados, con las mismas consecuencias de pérdidas humanas, por otros estados con fines que nos hacen creer defensivos, pero que esconden un entramado de intereses económicos y políticos que son ajenos, la mayor parte de las veces, a aquellos que son víctimas colaterales del enfrentamiento de unos pocos. Por esta razón, queremos tener presentes y hacer justicia escrita de los muertos en el conflicto sirio, de las víctimas de la secta yihadista Boko-Haram en Nigeria, del aún activo conflicto somalí, de las vidas perdidas en Irak y Afganistán, de la franja de Gaza y de cualquier otro lugar donde la imposición ideológica, ya sea moral, religiosa, política o económica, conlleve la pérdida de vidas humanas. Queremos reivindicar una nueva tendencia de la política internacional, de manejo de los conflictos armados, donde el respeto por la dignidad de la persona sea el principal movimiento estratégico y la resolución de dichos conflictos el objetivo primordial de aquellos con capacidad para ponerles freno. El odio y la violencia solo engendran una reacción de odio y violencia que aniquila cualquier posibilidad de entendimiento entre las partes.
Esta responsabilidad, que recae directamente sobre nuestros gobernantes, es constantemente eludida en detrimento de la preocupación por otros intereses políticos que les llevan, incluso y paradójicamente, a actuar de baluarte de la libertad de expresión pese a ser gestores en sus propios países de proyectos de ley que atentan directamente contra dicha libertad en sus calles, censurar selectivamente cualquier manifestación políticamente incorrecta en redes sociales que suponga un menoscabo de su imagen pública, permitir una deriva autoritaria en las redacciones y directivas de los principales medios de información y pese a precarizar cada vez más las condiciones laborales del mundo del periodismo nacional e internacional. La historia ha de permitirnos aprender de nuestros errores para seguir escribiendo una nueva.
Los colaboradores de Sinaptograma: Álvaro, Jorge, Loreto, Álvaro.
Ilustración: Loreto Yanes.

