domingo, 19 de abril de 2015

La omnipotente medicina del mañana

Hace un par de semanas asistí al I Congreso de Estudiantesde Medicina de la Universidad de Oviedo en el que, aparte de salir con la motivación de ver más de un centenar de estudiantes llenando el salón de actos del nuevo HUCA –que parece que le cuesta dar sentido a la U- en un Congreso amplísimo, con muy diversas actividades y charlas, organizado por propios estudiantes de la facultad, pude volver a casa dando vueltas a algunas de las cosas que había escuchado allí.

Indudablemente, una de las charlas estrella venía en el nombre de Carlos López Otín, bioquímico este que, por su singularidad en cuanto número, calidad y repercusión de sus publicaciones y trabajos, deja en evidencia el interés que pone la Universidad de Oviedo en el fomento de la investigación. Su exposición trató, resumidamente, de los raudos avances de la investigación biomolecular y su aplicación a la práctica médica moderna de forma que pudiésemos curar el cáncer, trasplantar órganos creados a partir de células madre y manos biónicas y aumentar la esperanza de vida varios años. Juraría que las mentes de los estudiantes allí presentes estuvieron en un momento dado más cercanas a la espicha posterior al cierre del CEMUO –para algo estamos en Asturias- que en la cantidad de datos que aportaba el científico. Pero los ojos se abrían entusiasmados ante los resultados de años de trabajo y millones de euros de investigación en la búsqueda de los mínimos caracteres que nos configuran como los erróneos seres que somos. ¿Quién puede decir que el objetivo de la medicina no sea curar?



Pero para mí, la idílica conferencia me pareció bastante menos importante, tanto desde el punto de vista ético como puramente sanitario, que otras charlas ofrecidas en ese mismo congreso sobre la cooperación internacional (ayuda humanitaria, cooperación al desarrollo) o los riesgos de algunas sustancias de nuestro día a día. Actualmente, en los países occidentales nos gastamos medio millón de euros en llevar a cabo un tratamiento contra el cáncer que puede no llegar a salvar a la persona y, aún salvándola, la dejará en un estado mucho más perjudicado y dependiente, con riesgo de volver a padecer una enfermedad similar. Y es que, a pesar de que la incidencia de enfermedades infecciosas va siendo reducida, son otras patologías las que copan los hospitales: cáncer, infartos, problemas inmunológicos (y esto incluye alergias), etc. El tratamiento de estas enfermedades es mucho más caro, y muchas de ellas son crónicas.

¿Por qué gastamos ingentes cantidades de dinero en operar personas de 90 años para que vivan otros tres o cuatro más cuando estamos pasando por encima de las desigualdades sanitarias que afectan, como mínimo, al 80% de la población mundial; cuando estamos considerando como algo secundario llevar a cabo campañas de prevención de enfermedades, campañas de educación de la sociedad ante la salud; cuando la alimentación que vemos normal nos inyecta auténticos venenos artificiales en sangre que no pueden ser bien analizados e investigados por los impedimentos y barreras del entramado de mafia de empresas y gobiernos? ¿No parece aberrante invertir millones y millones de recursos en investigar métodos terapéuticos que, por su coste, no van a poder aplicarse, ofrecerse, a la sociedad completa de un país, cuando podrían aplicarse a mejorar (o muchas veces, simplemente a proporcionar) estructuras sanitarias a los millones de personas que carecen de ella? ¿Por qué no, al menos, comprender que sale más barato prevenir que curar?


Según avanza la investigación científica, más posibilidades tecnológicas se nos presentan. Sin embargo, el alto coste de tales procesos en el contexto del funcionamiento económico del mundo implicará que, cuanto más específico, complejo y caro sea un tratamiento, a menos gente podrá ser dirigido, más elitista será, y, amores, a ti y a mí nos toca morir.

jueves, 5 de marzo de 2015

Del Creacionismo al Diseño Inteligente - Una breve introducción histórica.

Desde su institución "madre" el Discovery Institute afirman que el origen del DI se remonta a Platón y a Cicerón, quienes defenderían las primeras versiones de éste. Pero dicho postulado aparenta ser un intento más de desligar el origen del DI de las concepciones Bíblicas del Génesis sobre el origen y el desarrollo de las especies, buscando así que parezca una herencia de los primeros referentes de la cultura occidental y fusionar de ésta forma el origen de ambas. Pero entonces...

¿De dónde nace el Diseño Inteligente (DI)?

Puesto que el DI nace, en parte, como respuesta a los avances en el conocimiento científico sobre la evolución y el origen de las especies, para poder entender el origen del DI debemos conocer ligeramente también el origen de la teoría de la Evolución:

A lo largo de los siglos, y en las diferentes culturas del mundo, ha habido múltiples y diversas suposiciones sobre el origen de la vida y la diversidad biológica existente. Pero hasta hace poco menos un par de siglos, no ha habido una búsqueda intensiva de evidencias que falsasen o apoyasen las diferentes teorías. Fue en 1809 cuando Jean-Baptiste Lamark, en su libro Filosofía Zoológica, propuso que las formas de vida no habían sido creadas ni permanecían inmutables, como se aceptaba en su tiempo, sino que habían evolucionado desde formas de vida más simples. Siendo ésta la primera teoría de Evolución biológica. 50 años más tarde Charles Darwin generaba otra revolución al formular la teoría de la selección natural en su libro El Origen de las Especies. Desde entonces ha habido un intenso debate en la comunidad científica en busca de evidencias que apoyasen o falsasen la teoría Darwiniana. Ya en la actualidad y tras muchas correcciones, ampliaciones y síntesis; existe un consenso científico sobre la teoría sintética de la evolución o neodarwinismo.

Pero mientras la comunidad científica discutía las diferentes interpretaciones de las evidencias que iban apareciendo gracias a la investigación. Existía otro debate paralelo en la sociedad occidental. Donde se juntaban intereses, políticos, filosóficos y religiosos junto con un gran desconocimiento o rechazo hacia las evidencias científicas que iban apareciendo. La religión Judeo-Cristiana jugó un papel esencial en dicho debate, pues reaccionaron (y parte reacciona) de continuo a todas las teorías y avances que se iban formulando, defendiendo así las concepciones históricamente hegemónicas sobre la vida y su procedencia. A raíz de éste debate surgió, por contraposición al evolucionismo y dentro de la concepción religiosa, una corriente que, bajo el término Creacionismo, engloba a todas las doctrinas que defienden que las especies tienen un origen independiente entre si y fueron directamente originadas por Dios durante los seis días de la Creación.
Dentro de la defensa de esta idea hay diferentes grados y corrientes que han ido evolucionando hasta llegar a día de hoy a originar el Movimiento del Diseño Inteligente como expongo a continuación:


Fundamentalismo Cristiano (2 y 4)

El fundamentalismo es un movimiento dentro del Protestantismo Americano que proclama que la creencia literal de la biblia (incluido evidentemente el Génesis) es necesaria para ser un buen Cristiano, y solamente la gente que lo hace adecuadamente podrá ser salvado del inminente apocalipsis.
Es un idea muy común pensar que el fundamentalismo fue una reacción al Darwinismo, pero mientras que el Origen de las Especies fue publicado en 1859, el primer panfleto de éste movimiento ya fue publicado en la década de 1830-1840.
Más tarde, ya entre 1910 y 1915 el empresario californiano Lyman Strewrft financió una obra escrita con la que hacer frente a "la nueva amenaza". Esta vez ya si como reacción a la teoría Darwinista. Los doce volúmenes que la formaron llevaron el título "The Fundamentals". La obra, como es fácil de imaginar, tenía un carácter combativo.

El fundamentalismo creció con fuerza en América a principio del siglo XX y fue capaz de causar la redacción de leyes que prohibían enseñar la teoría evolutiva en los colegios. Dichas leyes, conocidas como leyes Anti-evolución, sobrevivieron en Tennessee, Arkansas y Mississipi hasta los años 60.
La aplicación de dichas leyes dieron lugar a casos como "El Juicio del Mono" donde un profesor de escuela secundaria fue acusado, el 5 de mayo de 1925, de enseñar la evolución utilizando un capítulo de un libro de texto que estaba basado en ideas inspiradas en el libro de Charles Darwin El Origen de las Especies. Este famoso juicio alcanzó amplia difusión mediante la obra de teatro Inherit the Wind (La Herencia del Viento) de 1955 inspirada en el juicio, la película de 1960 y versiones de películas para la televisión de 1965, 1988 y 1999.
Hoy en día siguen siendo importantes los boicots de los fundamentalistas en algunos colegios e institutos evitando la difusión o la simple mención de la evolución en las aulas.

Oh No¡
Una vez más has destruido mis hechos científicos con tu conocimiento sobre la Biblia.
Dijo nadie.    Nunca.

Creacionismo científico (4)


Nació alrededor de los años 60, pues cada vez era más patente para algunos creacionistas que tenían que defender los principios del movimiento en el ámbito científico, en el que la evolución estaba cosechando tantos éxitos en esos años. Es decir, conseguir que el creacionismo fuese también reconocido como ciencia: La ciencia de la creación.
Lo denominaron científico porque defendían que la ciencia lejos de refutar los argumentos de la biblia, los apoyaba. Convencidos así de que la ciencia podía afirmar que la tierra tenía tan solo miles de años de existencia, que pudo ser creada en seis días, y que todas las especies existentes en la tierra tuvieron representación en el Arca de Noé. La segunda razón por la que lo denominaron científico fue puramente estratégica, querían influir en el rumbo que estaba tomando la ciencia biológica y además presentar al público que existía una oposición "científica" a la teoría de la evolución y por lo tanto no había consenso entre los expertos en la materia.

En 1963 fue fundada la Creation Research Society por 10 fundamentalistas miembros de la American Scientific Affiliaton, una organización fundada en 1941 para unir la ciencia con el evangelio cristiano. Al contrario que los antiguos fundamentalistas que se mofaban de la ciencia, el Creation Research Institute trató de convencer al público de que la ciencia apoyaba de verdad a la versión bíblica. Consiguieron presentar proyectos de ley en 15 estados para enseñar el "creacionismo científico" como alternativa viable a la evolución. En los últimos 3 casos, Arkansas, Mississippi, y Lousiana, estas leyes llegaron a aprobarse (tan solo hasta ser descubiertas como una introducción de creencias religiosas en la educación y ser eliminadas entonces por inconstitucionales)



Diseño Inteligente (1, 2 y 5)

El Diseño inteligente (DI) nace con la publicación de tres libros, el primero en 1984 fue The mysteri of life´s origins, el segundo libro salió en 1989 y se tituló Of pandas and peoples. Pero ambas obras probablemente hubiesen pasado inadvertidas de no ser por la incursión en el tema de Phillip E. Johnson abogado y profesor retirado de la Universidad de Berkley al publicar el tercer libro del que hablamos en 1991 titulado Darwin on Trial (Juicio a Darwin).
Durante esa primera y breve fase de formación, en febrero de 1990, una veintena de individuos (Incluido Johnson) se reunieron en Oregon para asumir el papel de ser "La Cuña" (The Wedge) que romperá la hegemonía de la cultura materialista en la ciencia contemporanea. Luego la mayoría de ellos serían los miembros fundadores del Movimiento del Diseño Inteligente y de su institución "Madre", el Discovery Institute.
La obra de Johnson tuvo una enorme repercusión y fue revisada en varias revistas prestigiosas como Science (Anónimo, 1991) Nature (Hull, 1991) Journal of Molecular Evolution (Jukes, 1991)...
Pero no fue sino hasta 1996 con la aparición de Darwin´s black box de Michael Behe con su teoría de la "complejidad irreducible" que el movimiento del DI captó el interés masivo de la comunidad científica y de varios filósofos de la ciencia. La razón de esta erupción fue probablemente el hecho de que la obra no solo critica al Darwinismo, sino que a la vez propone al diseño inteligente como alternativa "científica" rival.
Ya en la entrada al siglo XXI se sumó el filósofo y matemático William A. Dembski incorporando un método probabilístico que pretendía discernir entre objetos diseñados inteligentemente "complejidad específica" de los sencillamente creados por azar en su libro The Desing Inference en 1998.
A partir de entonces el DI recomienza una lucha por ser aceptado en el mundo científico como alternativa plausible a la teoría de la evolución queriendo incluso introducirse en la educación. Dembski llegó incluso a afirmar en 2004 en uno de sus libros: "Día a día se fortalece mi convicción de que el Diseño Inteligente está llamado a revolucionar la ciencia y nuestra concepción del mundo". Pero esta expectativa se descompone por completo cuando en diciembre 2005 en Dover (Pensilvania) el DI sale derrotado de un juicio  conocido como  "Caso Kitzmiller contra el Distrito Escolar de Dover" (Caso No. 04cv2688)  donde se intenta evitar que el DI y el libro Of pandas and people fuesen introducidos en el curriculum de la asignatura de biología de las escuelas del distrito de Dover. El juicio concluyó con el DI siendo declarado "No científico" y "progenie del creacionismo" por el Juez John E. Jones que concluye entre otras cosas que:

  1. Por las razones que siguen, se concluye que la naturaleza religiosa de ID [diseño inteligente] sería evidente para un observador objetivo, adulto o niño. (Página 24)
  2. [...] los escritos de los principales proponentes del DI revelan que el diseñador postulado por su argumento es el Dios del cristianismo. (Página 26)
  3. La prueba en el juicio demuestra que el DI es nada menos que la progenie de creacionismo. (Página 31)
  4. La abrumadora evidencia en el juicio establecieron que el DI es un punto de vista religioso, un simple cambio de etiqueta del creacionismo, y no una teoría científica. (Página 43)
  5. [...]
  6. [...] ID no es ciencia. Encontramos que ID falla en tres niveles diferentes, cualquiera de los cuales es suficiente para excluir la determinación de que ID es ciencia. Ellos son: (1) Identificación viola las centenarias reglas básicas de la ciencia invocando y permitiendo causas sobrenaturales; (2) el argumento de la complejidad irreducible, en el centro de ID, emplea el mismo dualismo artificial defectuosa e ilógico que condenó ciencia de la creación en la década de 1980; y (3) los ataques negativos de identificación en la evolución han sido refutadas por la comunidad científica. ... Es además importante tener en cuenta que el diseño inteligente ha tenido aceptación en la comunidad científica, las publicaciones revisadas por pares no ha generado ni ha sido objeto de investigación y pruebas. Testimonio de los expertos revela que desde la revolución científica de los siglos 16 y 17, la ciencia se ha limitado a la búsqueda de las causas naturales para explicar los fenómenos naturales. (Página 64)


Bibliografía:

  1. Blanco, Daniel. 2007. Filosofía e Historia de la biología. Volumen 2, Pags 103-120: Historia y bemoles del movimiento del diseño inteligente.
  2. Collado, Santiago. 2007. Scripta theologica 39. Pags: 573-605: Análisis del diseño inteligente.
  3. Forrest, B. 2009. The Religious Essence of Intelligent Design. CSH Symposia
  4. Gilbert, Scott F. 2013. Developmental Biology. Chapter 20: Evolution and "Scientific Creacionism"
  5.  Judge Jones. 20 de Diciembre 2005. TAMMY KITZMILLER, et al. (Plaintiffs) vs. DOVER AREA SCHOOL DISTRICT, et al. (Defendants).   Case 4:04-cv-02688-JEJ Document 342. PDF

martes, 24 de febrero de 2015

"Diseño Inteligente ¿Qué es eso?" Una breve introducción

El Diseño Inteligente (a partir de ahora DI) es una propuesta "científica" que intenta dar una respuesta alternativa a la teoría Darwiniana de la selección natural como proceso para generar mecanismos biológicos complejos.
Como defiende el Discovery Institute, institución "madre" del DI: "Es la teoría que sostiene que ciertas características del universo y de los seres vivos se explican mejor por una causa inteligente, que por un proceso no dirigido como la selección natural." Es decir, que hay mecanismos biológicos o procesos y estructuras del universo que han sido diseñados por una inteligencia creadora.
Ésta definición deja lugar a muy diversas concepciones sobre esa posible inteligencia, tanto a las teorías conspiranoicas reptilianaslos raelianos incluso los pastafarianos. Aunque el Discovery Institute no lo secunda, los fundadores del DI y la mayoría de los seguidores son en esencia Cristianos y proponen, claro está, al Dios Judeo-Cristiano como esa inteligencia creadora.


Siguiendo las propias declaraciones del Discovery Institute el DI (Diseño Inteligente) no es simplemente una reacción a la teoría de la evolución sino que abarca otros campos en la ciencia como  la física, la cosmología y el origen de la vida. En  una serie de artículos que iré publicando en este blog me centraré en el campo de la evolución ya que es el que estoy afrontando para mi Trabajo Fin de Grado en Biología.

¿Que posición tiene el movimiento del DI sobre la teoría de la evolución?
Según publica el Discovery Institute: "Depende de lo que se entiende por la palabra evolución. Si simplemente significa cambio en el tiempo, o incluso que los seres vivos están relacionados por una ascendencia común, entonces no hay conflicto inherente entre la teoría de la evolución y la teoría del diseño inteligente. Sin embargo, la teoría dominante de la evolución hoy es el neodarwinismo, que sostiene que la evolución es impulsada por la selección natural actuando sobre mutaciones al azar, un proceso impredecible y sin propósito de que no tiene sentido u objetivo discernible, incluida la supervivencia de una especie. Es esta reclamación específica hecha por el neodarwinismo que la teoría del diseño inteligente desafía directamente."

¿Que pruebas aporta?
En contra del Neodarwinismo ha lanzado varias críticas con bastante repercusión en el mundo científico cuestionando el proceso de la selección natural argumentando que sistemas como el motor flagelar de las bacterias o el ojo humano son demasiado complejos como para haber evolucionado por dicho proceso. Es lo que el bioquímico Michael J. Behe denomina como "mecanismos irreductiblemente complejos" ya que si eliminamos una parte de dicho órgano, éste pierde la función para la que está "diseñado". Éste es el argumento principal del DI contra el Neodarwinismo, y se explica en un ejemplo como el siguiente:
El motor flagelar de las bacterias está compuesto de varias moléculas que interaccionan entre ellas para que el flagelo funcione, y la sola pérdida de una hace que todo el mecanismo se pare. La aparición de cada molécula no pudo ser por separado ya que la selección no tiene sustrato sobre el que actuar pues solo actuaría sobre la función y la ventaja que ésta aporte al individuo. Una pieza del flagelo por si sola no supone ni ventaja ni desventaja para la bacteria. Otra forma de que apareciese el flagelo sería todo de golpe, y la probabilidad de que aparezcan tantas proteínas con esa especificidad para interactuar entre ellas y funcionar es tan pequeña como para que hubiese tenido que ser diseñado por una inteligencia en vez de por azar.
Junto con dicho concepto arguyen también la "complejidad específica" que se suma al anterior, exponiendo que los sistemas anteriores no son solo complejos sino específicos para una función concreta.  Para entender el concepto propone en siguiente ejemplo: "Una sola letra de un alfabeto es específica sin ser compleja. Una larga frase de letras escogidas de forma aleatoria es compleja pero no específica. Un soneto de Shakespeare es complejo y específico." El matemático William A. Dembski define el concepto de información compleja específica como cualquier cosa que tenga menos de una oportunidad en 10^150 de ocurrir de forma espontánea.
Por lo tanto concluyen que los seres vivos actuales y algunos de sus mecanismos son tan complejos y específicos que las explicaciones que aporta la teoría neodarwinista como la selección natural y las mutaciones (entre otros) no son suficientes para explicarlo.

A favor del Diseño Inteligente: Actualmente no hay ningún hecho demostrado que pruebe el DI . Para encontrarlos, el matemático Dembski  en su libro The Desing Inference (1998) ha desarrollado un método de inferencia que permita discernir cuando ha actuado inteligencia sobre un objeto y cuando es consecuencia de un proceso natural sin ninguna intervención inteligente. Por ejemplo: ¿como diferenciar una roca tallada por el viento o por un ser humano en la antigüedad? Dicho sistema ha sido muy criticado de forma que actualmente no tiene ninguna acogida en la comunidad científica. Pero aún si la tuviese, o desarrollasen un método correcto para discernir entre procesos diseñados y no diseñados aún tendrían que descubrir algún proceso con dichas características en la evolución. Con lo que tras 24 años de existencia de la propuesta del DI aún no hay ninguna prueba empírica a favor de la misma.
¿Que repercusión tiene el DI en la sociedad?
Depende mucho del país, pero entre los occidentales uno de los que menos aceptación social tiene de la teoría neodarwiniana es sin duda E.E.U.U. donde la situación es alarmante, como podemos ver en la siguiente gráfica que resume los datos obtenidos por la empresa GALLUP:

¿Cual de las siguientes afirmaciones es más cercana a tu opinión sobre el origen y evolución de los seres humanos?
1) El ser humano ha evolucionado durante millones de años de formas de vida menos avanzadas, pero Dios guió este proceso.
2) El ser  humano ha evolucionado durante millones de años de formas de vida menos avanzadas y Dios no ha tomado parte en este proceso.
3) Dios creo al ser humano más o menos en su forma presente en algún momento de los últimos 10.000 años o menos.



Las respuestas se observan en la gráfica donde la respuesta 1) tiene el color verde más oscuro y la 3) el verde más claro. Valorando los resultados podemos observar un estancamiento en las opiniones sobre este tema en los últimos 32 años, con una muy ligera tendencia hacia la respuesta 2 a partir del año 2000. Es precisamente en éste país donde nació el Movimiento del DI, donde se encuentra localizado el Discovery Institute (Seattle) y donde más aceptación tiene.

En otras zonas del mundo, como Japón o Francia la situación es mucho más favorable a la teoría de la evolución como podemos comprobar en la siguiente gráfica:

Respuestas a la afirmación "Los seres humanos como los conocemos han evolucionado de especies animales anteriores"  Las posibles respuestas son "De acuerdo" ilustrado en rojo, "En desacuerdo" ilustrado en negro y "No estoy seguro" ilustrado en color gris,


Solo en un país hay un menor porcentaje de personas que están de acuerdo con la afirmación con respecto a E.E.U.U. y es Turkía. Mientras que el resto de países de la unión europea tienen una mayoría de defensores de la teoría evolutiva. De todas formas la gráfica anterior no discrimina entre los seguidores del neodarwinismo y los del diseño inteligente, cosa que si hace la gráfica elaborada por la fundación BBVA en 2002 donde se muestran además los datos de España.

¿Y que hay hoy del DI?
El Movimiento del DI nació en 1991 con la creación del Discovery Institute su institución "madre". Y hoy en día, y tras perder dos juicios en los que intentaron introducir el DI en las escuelas estadounidenses como alternativa plausible a la teoría de la evolución, el movimiento del DI sigue expandiéndose llegando incluso a Europa. Por ejemplo, a principios de 2008, se inició una gira de charlas anti-evolución por España, en las que se pretendía exponer el DI en las universidades de León y Vigo. Sin embargo al conocerse la verdadera naturaleza de las charlas, ambas universidades negaron las solicitudes.

¿Cuanto apoyo en la ciencia tiene el DI?
Son casi 900 académicos los que manifiestan que la teoría neodarwiniana no es suficiente para explicar todos los procesos evolutivos y por lo tanto debe de haber algo más como podemos ver en la siguiente Lista de disidentes de Darwin. Literalmente firman ésto:

"Somos escépticos acerca de las afirmaciones de que las mutaciones aleatorias y la selección natural puedan explicar la complejidad de la vida. Debe fomentarse un cuidadoso examen de la evidencia en favor de la teoría darwinista."

Lo cual no quiere decir que apoyen el DI, de hecho yo mismo que soy firme detractor de el DI podría firmar dicho manifiesto pues en ciencia no existen dogmas y todo puede y debe ser revisado y ampliado. Pero, ¿académicamente tiene alguna relevancia el DI? Nada más aparecer, en 1991 los promotores del DI consiguieron publicar un artículo en Nature y en Science, pero ahora ante la falta de revistas que acepten sus trabajos, han tenido que crear su propia revista.
En siguientes publicaciones plasmaré el estado actual del DI a nivel de publicaciones científicas.

¿Pero entonces como es que se siguen expandiendo?
El movimiento del DI está apoyado tanto pública como económicamente por algunas de las fundaciones religiosas más ricas y potentes como la Fundación Tempelton o el Center for Science and Culture. Además dentro de la Iglesia Católica ha habido declaraciones de figuras tan importantes como el Arzobispo de Viena quien postuló que "cualquier modo de pensamiento que niegue o busque desestimar la abrumadora evidencia en favor del diseño en biología es ideología, no ciencia". Esto les da una capacidad económica y social tal que les ha permitido generar publicidad y propaganda mucho más allá de sus logros o su validez científica, hasta el nivel de sacar "documentales" e incluso una película sobre la vida de uno de los promotores estrenada en noviembre de 2014:


Como publicaré en el próximo artículo, la lógica de la existencia, aparición y el éxito mediático y social en E.E.U.U del DI tiene una fácil explicación si seguimos su recorrido desde otros movimientos anteriores como creacionismo científico.

Hasta aquí el artículo de hoy, iré sacando más artículos al respecto, pero si os ha parecido poco os dejo un vídeo bastante interesante y entretenido sobre el tema: ¿Es ciencia el diseño inteligente?

miércoles, 14 de enero de 2015

"MUERTOS DE RISA"

Desde Sinaptograma, como espacio de expresión libre, queremos homenajear a las víctimas del atentado del pasado 7 de Enero en París y no solo a ellas, sino también a todos aquellos que día a día ponen su propia vida al servicio de la tarea de cambiar lo que no consideran justo. Creemos que las ideas pueden ser debatidas, cuestionadas, satirizadas, reinventadas... y que es esto precisamente lo que hace que el mundo evolucione, cambie y mejore. Sin embargo, lo que creemos incuestionable es el deber de respetar las vidas humanas que debaten, cuestionan, satirizan, reinventan o sostienen esas ideas. La libertad de expresión no tendría sentido sin la pluralidad, y para la adquisición de esta pluralidad de pensamiento en nuestras sociedades es imprescindible la información libre a través de todos sus mecanismos y herramientas, incluyendo la sátira, de la que hacemos uso hoy en este blog, estrenándonos con este estilo periodístico.

Así, haciendo eco de la pluralidad que defendemos, abogamos por un análisis amplio de las circunstancias que rodean el atentado evitando reduccionismos que desemboquen en el odio, acentuación de las diferencias y la perpetuación del conflicto. El radicalismo islámico usa métodos que no deberían tener cabida en la sociedad de nuestros días; métodos que son aplicados, con las mismas consecuencias de pérdidas humanas, por otros estados con fines que nos hacen creer defensivos, pero que esconden un entramado de intereses económicos y políticos que son ajenos, la mayor parte de las veces, a aquellos que son víctimas colaterales del enfrentamiento de unos pocos. Por esta razón, queremos tener presentes y hacer justicia escrita de los muertos en el conflicto sirio, de las víctimas de la secta yihadista Boko-Haram en Nigeria, del aún activo conflicto somalí, de las vidas perdidas en Irak y Afganistán, de la franja de Gaza y de cualquier otro lugar donde la imposición ideológica, ya sea moral, religiosa, política o económica, conlleve la pérdida de vidas humanas. Queremos reivindicar una nueva tendencia de la política internacional, de manejo de los conflictos armados, donde el respeto por la dignidad de la persona sea el principal movimiento estratégico y la resolución de dichos conflictos el objetivo primordial de aquellos con capacidad para ponerles freno. El odio y la violencia solo engendran una reacción de odio y violencia que aniquila cualquier posibilidad de entendimiento entre las partes. 


Esta responsabilidad, que recae directamente sobre nuestros gobernantes, es constantemente eludida en detrimento de la preocupación por otros intereses políticos que les llevan, incluso y paradójicamente, a actuar de baluarte de la libertad de expresión pese a ser gestores en sus propios países de proyectos de ley que atentan directamente contra dicha libertad en sus calles, censurar selectivamente cualquier manifestación políticamente incorrecta en redes sociales que suponga un menoscabo de su imagen pública, permitir una deriva autoritaria en las redacciones y directivas de los principales medios de información y pese a precarizar cada vez más las condiciones laborales del mundo del periodismo nacional e internacional. La historia ha de permitirnos aprender de nuestros errores para seguir escribiendo una nueva.

Los colaboradores de Sinaptograma: Álvaro, Jorge, Loreto, Álvaro.

Ilustración: Loreto Yanes.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Reflexión y Decrecentismo. Radiografía económica.


Hace unos meses aparecía en prensa la noticia de que Pablo Iglesias y Podemos habían decidido pedir una proposición económica seria como prototipo de programa económico a los prestigiosos economistas Juan Torres y Vicenç Navarro. Este documento expandía sus proposiciones directamente a los fines que deseaba conseguir, de forma que planteaba objetivos como acabar con la pobreza -especialmente con la infantil-, reforzar la igualdad de género y el acceso de las mujeres al mercado de trabajo, mejorar el sistema de pensiones, etc. Trataba a fondo algunos temas que ya se habían propuesto anteriormente desde Podemos, tales como la famosa Renta Básica, la modificación del Art. 135 de la Constitución para la auditoría ciudadana de la deuda y más. Muchos de estos temas han ido modificándose respecto al mensaje inicial que difundía “el Coletas” en La Sexta Noche hace no tanto tiempo y la propuesta se ha suavizado notablemente respecto a la voz rupturista que nacía del 15-M en 2011.




Yo quiero centrarme en el ámbito ecológico puesto que el uso y distribución de recursos, el procesamiento de residuos, la conservación medioambiental, entiendo que deben ser el sistema base en el que construir un programa económico. Torres y Navarro también se dan cuenta del problema que se nos echa encima, y así lo reflejan en el punto 4 –“Estrategia y Objetivos de Gobierno”- del RESUMEN de su “Proyecto Económico para la Gente”:

La naturaleza de los problemas que han provocado la crisis obliga a plantear tres condicionantes estratégicos: modificar la norma de reparto combatiendo la desigualdad, generar sostenibilidad social y ambiental avanzando hacia una economía verde y no dejarse llevar por un entorno poco favorable.”

Como se puede comprobar, esta idílica declaración de intenciones toca en su segundo punto la base medioambiental de la estructuración de la sociedad, lo que parece adelantar un programa que trate con firmeza la gravísima crisis ecológica que está sufriendo toda la humanidad en este momento, y que se complica dirigiéndose hacia un nefasto y cercano final. Sin embargo, cuando entramos en el punto 4 del tronco del documento propiamente dicho encontramos, así al final de este segmento tan denso del documento, una página y media referida al título “Sostenibilidad y Economía Verde” en la que hace un cortito pero razonable análisis del desmedido gasto de recursos en España, tema por el que pasa a hablar, para ocupar el resto de esta parte del texto, de otras problemáticas como creación de empleo (sin adjetivos) y desigualdades de género y maternidad. Aquí explica que la crisis de maternidad proviene de las desigualdades de género, una proposición que yo entiendo lógica pero que me sorprende cuando Vicenç Navarro lleva años publicando insidias contra el modelo económico decrecentista, sin luego responder realmente a las explicaciones que se le devolvían.

Este es un condicionante decisivo de la reactivación económica que no es solo insoslayable sino, además, urgente y que debe aplicarse, por tanto, incluso en el muy corto plazo. Lo que significa que una de las cuestiones más importantes que los españoles tienen que debatir y sumir con prontitud es la obligada renuncia inmediata a inversiones, infraestructuras o incluso a comodidades que no tienen en cuenta los costes ambientales que producen.


Vicenç Navarro
Podemos –PODEMOS- encontrar otra media docena de alusiones al consumismo, a la necesidad de un cambio en las políticas energéticas diseminadas por el documento, a los problemas de la globalización… sin concluir ninguna en medidas concretas. Y es que, tras leerlo, a mí me parece una propuesta reformista y blanda. Los 60 años de jubilación que prometía Pablo Iglesias ahora son 65 de nuevo y todas aquellas medidas que pudiesen levantar ampollas entre sus votantes más moderados no aparecen concretadas. Tras 4 o 5 años leyendo al Sr. Navarro criticando tanto a CiU como a PP y PSOE respecto a los temas referidos a la independencia de Cataluña esperaba más que una simple alusión a la problemática de los nacionalismos y su derecho a decidir:

Creemos que un gobierno progresista y dispuesto a regenerar la economía española debe afrontar también con decisión y sin falsos prejuicios las ineficiencias y el derroche que ha causado en los últimos años una lectura errónea de la autonomía política y de la descentralización. Además, hay que ser conscientes de que las medidas de reactivación desde el sector público que proponemos están muy condicionadas por el tipo de articulación que se dé entre los diferentes pueblos y naciones que hoy día forman parte del Estado español. Lograr un encaje adecuado de todos ellos con realismo, democracia y gran respeto hacia la diversidad es también fundamental para salir de la crisis en la que nos encontramos.

Stéphane Hessel
Actualmente nos encontramos en un paradigma de cambio y transición en todo el mundo. Las nuevas tecnologías de comunicación y globalización comenzaban hace un par de décadas a conformar una economía mundial controlada por unos pocos que se erigía como verdadero gobierno de todos debido a su potencial económico y controlador de las políticas de los países.
Desde la caída de la URSS, todos los factores que se iban juntando en la maquinaria de la destructiva economía capitalista –crisis del petróleo, revolución verde, etc.- empiezan a colapsarse en un sistema de globalización donde es el mercado el verdadero dueño del destino de las personas (Recomendable leer “El mercado y la Globalización” de José Luis Sampedro). Todo ello conduce al final a una grave recesión económica que se presenta como la más difícil de la historia. El libro de Stéphane Hessel, “¡Indignaos!” representa una idea de motivación de cambio desde la ciudadanía, que sigue exigiendo en “¡Comprometeos!”, y que causa movimientos ciudadanos en todo el mundo, como el 15-M español. Se crea un potencial ciudadano de cambio; diversas personalidades intelectuales intentan dirigir ese potencial (El Partido Pirata, el Partido X de Herve Falciani, la Renovación Democrática Ciudadana de Elpidio Silva, etc.) pero es Podemos, Pablo Iglesias y sus compañeros quienes consiguen convencer y aunar todo ese apoyo, para berrinche de castizos partidos de la izquierda histórica.


Tenemos, pues, una situación en España (y también en Grecia con SYRIZA o Coalición de la Izquierda Radical y Alexis Tsipras) en la que las encuestas empiezan a prever que estos nuevos partidos lleguen al Gobierno, un empoderamiento de la ciudadanía que se presenta, para mí, como la última esperanza de cambio de la dirección del mundo. Pero ya hemos repasado el documento económico de Podemos. Parece que sí hay un problema ecológico, pero les queda tan lejos comparado con el paro que lo han debido dejar en una declaración de intenciones…

15-mayistas indignados
Buscando por el mundillo de los artículos de internet uno se da cuenta de que no es que se les haya pasado introducir los párrafos relacionados con las políticas concretas destinadas a combatir la crisis ecológica, sino que ante las inquisiciones de defensores del decrecentismo como Florent Marcellesi (político, divulgador e investigador; asesor de Primavera Europea en el Parlamento Europeo) o incluso de los no defensores de esta corriente como Antonio Turiel (doctor titular del CSIC), Juan Torres y Vicenç Navarro han defendido contumazmente sus propuestas: es totalmente necesario el crecimiento de la economía para ellos. Y yo os planteo, ¿es necesario crecer económicamente para mejorar el funcionamiento de la sociedad?

El decrecentismo es una corriente de pensamiento, social y política, que se posiciona en contra de la necesidad de crecer y aumentar la productividad de la sociedad hasta límites indefinidos cuando nos encontramos en un planeta de recursos limitados y la biosfera no tiene capacidad infinita de absorber los residuos que generásemos. Esto no implica una pérdida de recursos humanos (refiriéndome al arte o el conocimiento, por ejemplo), sino incluso a su desarrollo si eliminamos factores neoliberales como la publicidad y la alienación de la población.


Nicholas Georgescu-Roegen
Aparecen en los años corrientes 80 que, por primera vez, ponen en duda el axioma neoliberal sobre el crecimiento como herramienta y factor intrínseco al desarrollo de la sociedad. Nicholas Georgescu-Roegen ya expresó en 1971, por pura aplicación científica, que los recursos serían un factor limitante a la economía. Si la mayoría de materiales que usamos no son reciclados, y muchos no pueden serlo en el sistema económico actual, llegará un momento en que, por puro menester de la segunda ley de la termodinámica, la entropía producirá escasez de recursos y formas de energía. Esto no es tan fácilmente aplicable a la economía, claro está, pero todos nos damos cuenta de que es obvio que si usamos un móvil diferente cada año, cada año se sumarán todos esos móviles a un vertedero, y toda la energía usada para construirlos se habrá diseminado.

Un año más tarde aparece innovadores conclusiones similares en el informe “Los límites de crecimiento” realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. ¡Vaya por Dios! Al año siguiente comienza la crisis del petróleo… Este informe, por cierto, ha sido actualizado posteriormente varias veces. Como ese podríamos elegir más ejemplos (Paradoja de Jeavons, Alegoría del burro y la zanahoria, etc.). Pero mientras tanto se iniciaba en otras partes del mundo una corriente ecologista, alejada de los estándares hippies por cierto, donde encontramos a personas con un mensaje muy innovador e interesante como Barry Commoner, político estadounidense con el que, por alguna extraña razón, el Sr. Navarro se llena la boca en sus artículos de crítica al decrecentismo. Pero ya os he aburrido suficiente con la clase de historia y lo dejaré en los años 70 pues explicar su desarrollo y expansión puede ser un tema arduo y demasiado extenso.

La corriente decrecentista se llama así debido a que conduce el cambio a un sistema donde el PIB de un país no sea la forma de evaluar su desarrollo. ¿Por qué crecer por crecer? Tampoco se trata de una pérdida del desarrollo. Hay quien diría que propongo volver a las cavernas cuando lo que se trata es justo lo contrario, en formar unas comunidades que administren los recursos de forma eficiente. No se necesitan 4 ordenadores para educar a un niño ni aumentar el PIB para mejorar la sanidad. En palabras de Serge Latouche, principal impulsor del decrecimiento francés: “la consigna del decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento, [...] En todo rigor, convendría más hablar de "acrecimiento", tal como hablamos de "ateísmo".

Explicándolo más técnicamente: un subsistema no puede regular un sistema superior que le englobe. La economía es un factor que estructura la sociedad, y por tanto, depende de él –se encuentra “por debajo”-. La sociedad es, en última instancia, fruto de la biosfera y, por tanto, no es la naturaleza quien debe depender de la economía, sino al revés. Y esto no es una proposición. Es un axioma: llegará un momento en que no podremos crecer, porque nada es infinito (y menos los recursos).

El dinero no es sino la representación de los recursos de la Tierra y estos son finitos. Animales somos, a pesar de que modifiquemos nuestro ambiente. Yo pienso que esta crisis por la que pasamos ahora nunca va a desaparecer. El dinero que te falta ahora lo tiene otro; solo hace falta mirar la lista Forbes y observar cómo durante la crisis los ricos han aumentado sus ganancias más rápido que nunca, y cómo las multinacionales incrementan sus beneficios. Algunas han colapsado, sí. La inflación juega malas pasadas. Con la globalización nos dirigimos al monopolio más agresivo.


En la percepción común, en nuestra sociedad, el crecimiento económico es, digámoslo así, una bendición. Lo que se nos viene a decir es que allí dónde hay crecimiento económico, hay cohesión social, servicios públicos razonablemente solventes, el desempleo no gana terreno, y la desigualdad tampoco es grande. Creo que estamos en la obligación de discutir hipercríticamente todas éstas. ¿Por qué? En primer lugar, el crecimiento económico no genera - o no genera necesariamente - cohesión social. Al fin y al cabo, éste es uno de los argumentos centrales esgrimidos por los críticos de la globalización capitalista. ¿Alguien piensa que en China hay hoy más cohesión social que hace 15 años? [...] El crecimiento económico genera, en segundo lugar, agresiones medioambientales que en muchos casos son, literalmente, irreversibles. El crecimiento económico, en tercer término, provoca el agotamiento de los recursos que no van a estar a disposición de las generaciones venideras. En cuarto y último lugar, el crecimiento económico facilita el asentamiento de lo que más de uno ha llamado el "modo de vida esclavo", que nos hace pensar que seremos más felices cuantas más horas  trabajemos, más dinero ganemos, y sobre todo, más bienes acertemos a consumir. 


Carlos Taibo
Por detrás de todas estas aberraciones, creo que hay tres reglas de juego que lo impregnan casi todo en nuestras sociedades. La primera es la primacía de la publicidad, que nos obliga a comprar aquello que no necesitamos, y a menudo incluso aquello que objetivamente nos repugna. El segundo es el crédito, que nos permite obtener recursos para aquello que no necesitamos. Y el tercero y último, la caducidad de los productos, que están programados para que, al cabo de un periodo de tiempo extremadamente breve, dejen de servir, con lo cual nos veamos en la obligación de comprar otros nuevos.”

Extracto de la conferencia de Carlos Taibo sobre Decrecimiento, dentro de las jornadas «¿Cómo te defiendes tú de la crisis?» de CNT-Córdoba, 25 de noviembre de 2008.


Río Congo (¿Cuántas Tierras desea usted?)
El otro día discutía sobre si era necesario crecer, pero de otra forma, y así mejorar la calidad de vida de la gente, y el debate se acabó viciando hacia los axiomas marxistas. Entonces me puse a pensar que el comunismo y el socialismo son corrientes geniales en tanto que abogan por un cambio de manos de las fuentes de producción, de forma que la riqueza acabe estando más repartida. Y, afortunadamente, han evolucionado incorporando elementos de igualdad social y feminismo. También de ecologismo. Pero, como ejemplifica el documento de Vicenç Navarro y Juan Torres, un reparto de los recursos no implica una reducción real y correcta de los mismos. ¿Si llegamos a ser todos iguales, los 7000 millones de personas que hay en el mundo tendrán 30 camisetas, ordenador propio, 3 consolas y un gasto de 150 L de agua potable al día? ¿Cuántas Tierras necesitamos?


Es lógico que los países tercermundistas necesitan desarrollarse. Y lo harán si se realizan los cambios adecuados. Es de los países más infradesarrollados de donde salen los recursos materiales para gran parte de los bienes de “lujo primermundista”. Tienen una productividad que simplemente se ve mal repartida. Imaginaos si las toneladas de diamantes que se han sacado y se siguen sacando de África hubiesen repartido su beneficio de explotación con las proporciones en un negocio de silvicultura del primer mundo. Pero no sería tan lucrativo para EEUU, claro está… Es incoherente que estos países se vean abocados a la pérdida de riqueza, puesto que la riqueza proviene de la naturaleza como ya hemos explicado; y solo el expolio de sus recursos es lo que está fomentando, por un lado las deplorables condiciones de vida del ciudadano medio y por otro la pérdida de esos recursos que pasan a las manos de europeos, estadounidenses, etc.
EEUU aúpa a Israel a aprovecharse 
de los recursos de Tanzania…


Unamos ahora con lógica este complicado paradigma con las propuestas antes analizadas. La responsabilidad que existe en nuestra generación con la humanidad, con la justicia y con nuestros hijos no es solo la responsabilidad de “el coletas”. Me entristece pensar que todo ese potencial de la gente que empieza a levantarse sea dirigido por otros nuevos nombres, y aunque ha sido el trabajo de Juan Torres y Vicenç Navarro lo que me ha incitado a escribir este texto, no solo me refiero a Podemos. Somos todos nosotros los que tenemos que levantar la voz para pedir un mundo con futuro mejor.
La política que los partidos de izquierda están proponiendo en este tiempo de cambio tan importante no aborda la raíz del problema. Si Podemos concreta un programa reformista, y no radical, sobre el sistema económico, aplicando un modelo keynesiano, simple fruto de la experiencia estadounidense de hace 80 años, no eliminará totalmente el problema de la crisis ecológica. Y este es un problema del planeta, es decir, que todos lo tenemos en “casa”.

Es difícil transmitir la idea que explico, y lo digo por experiencia. Es difícil contaros que estáis en el paro, que el dinero solo representa el tiempo que habéis trabajado para enriquecer más aún a los de siempre, y que, cuando queráis ir a denunciarlo, tendréis que pagar abusivas tasas judiciales. Es todavía más difícil que os deis cuenta de que, aún así, somos parte del 10% más rico de la Tierra, y que participamos en la destrucción de ella. Es utópico que os hagáis a la idea de que, con todo ese sufrimiento ante vuestros ojos, la mayor crisis es la del medioambiente. Mamá, tienes que dejar de comprar en Zara. Papá, nosotros no tendremos espacio en una nave que vaya a Marte. Abuelo, con 10 camisas tienes suficiente, no necesitas más, ¿sabes de dónde provienen? Amigo, tu móvil está fabricado con el coltán por el que los niños mueren sacándolo en el Congo. Amiga, ¿por qué no quieres que te explique cómo funcionaría una comunidad autosuficiente, sostenible y respetuosa con el medio?...

¿PODEMOS seguir talando indiscriminadamente en otro planeta?



domingo, 26 de octubre de 2014

Valores que nos hacen humanos…y les dan miedo


Los valores como guías que hacen que nuestros actos tengan significado, que los dotan de sentido y de dirección son continuamente mentados por todo tipo de personas en todo tipo de situaciones como un recurso bastante útil que hace cargarse a uno de argumentos en múltiples sentidos y para sostener múltiples y a veces hasta dispares argumentaciones. 

A veces se aduce a la falta de los mismos, o a su pérdida, otras veces se recuerdan ciertos valores para justificar acciones, pero pocas veces se hace un análisis crítico de qué son los valores, cuáles debieran ser los valores fundamentales en nuestra sociedad, y qué papel deben jugar éstos en nuestras actividades diarias, abarcando campos tan dispares pero a la vez tan relacionados como pueden ser la economía, la psicología y la política.

Sobre estos tres campos se me revela una reflexión surgida de la lectura de diversos textos, artículos sobre individualismo, economía de mercado, políticas neoliberales, psicología positiva (y los omnipresentes manuales de autoayuda y el coaching), y también sobre modelos alternativos de plantearse la economía (Economía del Bien Común, Economía Solidaria, modelos neomarxistas etc.), la política y la psicología. Un elemento central, que no el único y puede que ni siquiera el principal, de esta confrontación entre formas distintas y antagónicas de plantearse la vida en sociedad, el yo, la personalidad humana, las políticas públicas etc. Son los valores que las ponen en juego, que las sustentan. 

A nadie se le escapa que la economía capitalista de mercado está sustentada por una serie de premisas que priman, por encima de todo la máxima ganancia personal (o corporativa), muchas veces por encima de cualquier consideración ética, ecológica y humana. Esta máxima, la cual podemos ver como la mayoría de las personas de nuestra sociedad justifica como “natural” (cuando lo natural es exigir que el fin último de las entidades sociales sea el bien de toda la sociedad, que es la que les permite desarrollarse y existir), no lo es tanto si profundizamos un poco en los valores que lleva asociados. La economía de mercado se mueve por motores de dudosa utilidad en nuestras relaciones personales: insolidaridad, desprecio, falta de empatía, competencia extrema…Si preguntáramos a cualquier persona si éstos valores le representan, la mayoría diría que no, entonces, ¿por qué permitimos que la economía, verdadero eje vertebral de nuestras sociedades se rijan por valores que las personas ni queremos ni utilizamos en nuestras relaciones óptimas y satisfactorias? Incluso en las relaciones comerciales, la cooperación se ha mostrado mucho más eficiente que la competencia, pues el establecimiento de metas comunes y el trabajo conjunto para conseguirlo es mucho más motivante que el miedo constante a no estar a la altura de ser más que el “contrario” para superarle.

Tres cuartos de lo mismo pasa en los campos de la política y la psicología. El neoliberalismo, ideario político de aquellos que más se benefician con el funcionamiento antes descrito de la economía, nos brinda políticas públicas de desmantelamiento de todo lo común, lo público, pues no consideran que algo que afecta a la toda la población deba ser administrado bajo criterios no empresariales y creen que cualquier herramienta del estado dirigida a corregir las desigualdades existentes en nuestras sociedades son un mal gasto del dinero público. Estamos pues, ante la evidencia de la misma contradicción: insolidaridad, egoísmo, falta de empatía, desprecio al débil…

En los últimos años venimos asistiendo a una ola gigante que arrasa con lo mejor de la psicología científica, clínica, básica, académica, y esta ola tiene en su cresta una enorme sonrisa, tan grande que allá por donde pasa nubla la realidad de todos aquellos que quedan absortos por tan grande resplandor. La psicología positiva, la cual bebe en sus raíces del individualismo norteamericano y la ideología del self-made-man (hombre hecho a sí mismo), y sus correlatos literarios de la autoayuda y comerciales del coaching, dibuja una concepción del ser humano como autocausado, autodeterminado, sólo en el mundo, autodirigido y el cual debe, como fin último, conocerse al máximo para autorrealizarse y así llegar cuanto antes y para siempre a la felicidad, la propia. Es decir, una persona que sólo debe preocuparse por ser feliz, cueste lo que cueste, pues ese es el fin último de la existencia humana (otro de los mantras que muchas personas en nuestra sociedad consideran como natural), sin tener en consideración a los demás sólo como herramienta que ayuden en un determinado momento a conseguir ese fin (incluso con obras de caridad incluso intervención social). De nuevo, tenemos una disciplina fundamental en nuestras sociedades que nos marca cómo somos, por qué hacemos lo que hacemos y cómo debiéramos ser para funcionar adaptativamente en sociedad, diciéndonos que los valores sobre los que se sustenta la esencia humana son el egoísmo, la falta de empatía, la competencia, la insolidaridad, el beneficio propio antes que nada etc. 
A parte de los valores, hay otra característica muy relacionada que se deja entrever y que puede llegar a estructurar diferencialmente el binomio antes señalado en forma de valores. Podríamos, de una forma simplona pero no muy desacertada, dividir esos dos campos opuestos que tímidamente se han dibujado y descrito y que son sustentados por valores opuestos, siendo separados por una línea de cal blanca donde a un lado es presidido por la competencia y otro por la cooperación, como dos ejes vertebradores de todo lo anteriormente expuesto 

Ante esta situación, cabe preguntarse por qué, si la abrumadora mayoría de las personas de nuestras sociedades si la dan a elegir escogería como propios valores como la sinceridad, el aprecio, el respeto, la empatía, la ayuda mutua etc., en campos tan importantes como los descritos, hay serios y fuertes intereses en funcionar bajo los valores opuestos.

La respuesta, a estas alturas del partido, creo que está bastante clara, pues al Poder (sobre todo económico que se sirve del político y de ciertos campos académicos como la psicología mencionada pero también de la psiquiatría, la farmacia, la sociología, la ley etc.) le viene muy bien que estemos aislados, que compitamos ferozmente, que creamos que en este mundo sólo importa lo que nos pase a nosotros porque nuestro objetivo vital es únicamente ser felices y sacarnos las castañas del fuego nosotros mismos, pues en la medida en que estemos entretenidos en esa tarea, si no aprendemos a cooperar, ser solidarios, empáticos, si no sabemos escuchar y relacionarnos bajo valores que fomenten el aprecio entre seres iguales, nunca podremos articular un relato común de nuestras situaciones, y mucho menos poner en tela de juicio las relaciones de poder que nos oprimen y hacen que nuestra existencia (o la de nuestros semejantes bajo situaciones de injusticia social) no sea la deseada, y nunca podremos, y esto es lo que más miedo les da, cambiar esas situaciones mediante la acción común, mediante la fuerza de la unidad.

domingo, 12 de octubre de 2014

¿”Hay que aislar al ébola, no a los países”?

 “Isolate Ébola, not countries” es la frase que ayer, en la conferencia de prensa que daba cierre a la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional en Washington, lucía Christine Lagarde en su solapa. Después de una semana leyendo en redes sociales las múltiples opiniones al respecto de lo que ya algunos llaman la “crisis del ébola”, casi una por cada persona con acceso a la web, y cansada del maquillado o a veces explícito argumento de que los casos de ébola africanos deben quedarse en África, leer que la directora del FMI sostiene una postura similar a la mía me alivió considerablemente; sentimiento que se reforzó al leer la siguiente frase de su intervención: “Si se necesitan más recursos para frenar el brote en África Occidental, estaremos ahí". Casi caigo en la trampa de la complacencia.


  Los altos niveles de adrenalina y cabreo acumulados con cada conversación que he mantenido al respecto del polémico traslado de voluntarios infectados a España me hizo defender, uno de los días en los que perdí la inhibición prefrontal en el debate, una enésima secuela de Saw, versión reality, en España… pero Lagarde no está indignada porque un grupo de listillos cuya militancia social se limita a desarrollar agujetas escribiendo en facebook quiera eliminar la única posibilidad existente hoy en día de que no se reduzcan aún más las plantillas de profesionales adecuadamente formados que pueden mantener a raya la enfermedad en Liberia, Sierra Leona y Conakry condenándolos a ellos, y a los receptores de sus futuros cuidados en el caso de que su recuperación hubiera salido bien, a una muerte segura mientras más profesionales locales se infectan por la alta presión del cuidado (y esto es, tener que cuidar a muchos, con cuidados complejos y con sólo dos manos) y figuran como bajas del equipo asistencial por no poder ser evacuados; es decir, por no ser ciudadanos españoles, ni norteamericanos, ni franceses… y mientras países con adecuados medios sanitarios esperan a que les toque de cerca para enviar dichos medios que, no sé si por casualidad o por cuestiones de guerra preventiva que no hace más que perpetuar la idea de que el ser humano es una alimaña, son propiedad del ejército. No, Lagarde no siente rabia; Lagarde sólo dice lo que sabe que algunos queremos oír haciendo alarde de sus buenas dotes de comunicación política y de su conocimiento de que, hace tan sólo unos meses, la ha cagado bien cagada de cara a la opinión pública.

Resulta que la realidad en África del oeste, ese lugar del mundo rejodido, como diría Galeano, desde que en las décadas 50 a 70 los territorios que hoy la conforman lograran su independencia con la promesa enunciada por Francia de constituir en ellos dos grandes estados, un estado Tuareg y el gran Estado de África del Oeste, como respuesta a los reclamos de sus gentes: la reunificación étnica de parte del áfrica negra tras la separación acaecida por la división fronteriza en la época colonial, a modo de muro de Berlín invisible, y la independencia de un pueblo con un sistema organizativo político y social, ético y religioso diferente al del resto, la comunidad Tuareg… la realidad de esta región… es que la infraestructura sanitaria, y no solo esta, no es suficiente para sustentar la carga asistencial derivada de una enfermedad como el ébola, pero tampoco la de la malaria, malnutrición crónica, o diarrea aguda… contribuyentes todas ellas a la alta tasa de mortalidad, fundamentalmente infantil, de estos países y, por tanto, la presencia de agentes externos se hace indispensable.

La realidad es también que el único agente externo con capacidad para organizar hospitales de campaña por conocimientos y medios es Médicos Sin Fronteras, ONG paradójicamente francesa, cuya labor está siendo irremplazable pero que, recordemos, ni en esta ocasión ni en sus demás proyectos, al igual que gran parte de las iniciativas de cooperación al desarrollo de otras organizaciones distribuidas por el planeta, favorecen los cambios estructurales necesarios para que esa dotación sanitaria, necesidad básica y derecho de los pueblos, sea costeada por quién debe hacerlo: los propios gobiernos de los países en desarrollo o como también los definía Galeano y volviendo a citarle, de los “países arrollados por el desarrollo ajeno”. Y es que un profesional de la cooperación al desarrollo correctamente formado debe entender y respaldar que, si su trabajo está bien hecho y da resultados, el destino del mismo es desaparecer y no ser necesario. Toda medida que no se encamine a este objetivo supone crear dependencias, tan injustas e indignas como el propio empobrecimiento.

Entonces… ¿dónde está la incidencia sociopolítica, el poner contra las cuerdas al gobernante de turno, cada vez que se construye un hospital con fondos extranjeros? Hay que salvar vidas, sí, y además empoderarlas, hacerlas dueñas de esa vida que salvamos y eso… eso supone cambiar la política allí, en África, haciendo a los gobiernos responsables de la vida de su gente sin que incluyan, como ya he visto, las partidas económicas de cooperación al desarrollo provenientes de gobiernos extranjeros como uno de los ingresos estables en sus presupuestos anuales del estado; pero también aquí, incidiendo sobre nuestros gobiernos, para que ese envío de dinero en el marco de la cooperación al desarrollo coopere al desarrollo del país receptor y no al propio, al ir acompañados de concesiones territoriales a empresas nacionales o privilegios arancelarios para la importación de materia prima africana y exportación de residuos europeos.

Aquí es donde está la trampa de Lagarde, cabeza de lista y ojalá lo fuera (porque de eso se derivaría el hecho de su elección más o menos democrática que es hoy en día una utopía) de una de las estructuras económicas que sustenta la realidad de la desigualdad mundial. Por eso no puedo evitar una sonrisa socarrona de medio lado cuando leo que desde ella se nos invita a no aislar a los países afectados cuando, de hecho, llevan aislados del ritmo frenético de crecimiento de otros durante décadas y son las políticas económicas que parten de organismos como el que preside las principales responsables de ello. 



Lagarde se ha comprometido a costear los gastos necesarios, iniciativa a la que también se ha sumado Mario Draghi desde el Banco Mundial, pero… ¿Qué implica enviar dinero en concepto de apoyo sanitario a África para el FMI? ¿Hasta qué punto nos estamos salvando a nosotros mismos, a nuestra propia gallina de los huevos de oro, y no llevando a cabo un acto de justicia social? Y lo más importante… si esta iniciativa auxiliadora lleva detrás un análisis de necesidades y una intención sanadora que parte de la sensibilidad hacia la vida humana, ¿porqué no se habla de la República Democrática del Congo delante de los micrófonos, donde la epidemia sigue extendiéndose? Es que la R.D.C ya está muy vista… primero el Ébola, donde este virus ya sembró el pánico en 1976 (aunque previamente lo había sembrado en Europa un virus similar, el marburgo, pero los trapos sucios mejor lavarlos en casa…); luego las matanzas entre hutus y tutsis que atravesaron las fronteras del norte del país usadas como vía de escape por los tutsis para salvar la vida en el genocidio de Ruanda; más tarde la guerra del coltan, donde los niños no mueren por su mala suerte al haberse infectado de un virus sino porque los que mantienen abiertas las minas, empresas tecnológicas no precisamente africanas que necesitan dicho material para fabricar baterías ligeras, han decidido su suerte… ¿y ahora otra vez el Ébola? Esto es afán de protagonismo. No, no hay gratuidad, vivimos en un mundo interesado en el que hasta del Ébola se sacará beneficio; eso sí, para los de siempre. Ya expresó Jean-Marie Le Pen que “el Ébola puede solucionar el problema de la inmigración en tres meses”; de hecho, lo ha solucionado. Por primera vez un virus se ha convertido en experto en comunicación política y manipulación de la opinión pública.